Archivo para Abril, 2008

Soldado Ateo Habla de su Demanda »

JUNCTION CITY, KAN. - Como cientos de jóvenes que se unen al Ejército en años recientes, Jeremy Hall profesa un deseo de servir a su país mientras lucha contra el terrorismo.

Pero el especialista, bajito y de voz suave, está en el centro de una controversia legal. Ha levantado una demanda afirmando que ha estado siendo acosado y que sus derechos constitucionales están siendo violados porque él no cree en dios. La demanda llama al Secretario de Defensa Robert Gates.

“No estoy en esto por el dinero”, dijo Hall. “No quiero que alguien más pase por lo que yo he pasado”.Conocido como “el tipo ateo”, Hall ha sido llamado inmoral, adorador del diablo, y -igual de severo para algunos soldados- homosexual, de los cuales, dice, nada es cierto. Hall incluso llevó a algunos soldados a una iglesia en Irak y pausaba mientras rezaban antes de las comidas.

“Yo veo un nombre y un rango y una bandera de los Estados Unidos en sus hombros. Eso es lo que yo quiero creer que los demás ven”, dijo.

Hall, 23, fue criado en una familia Protestante en Carolina del Norte y dejó la escuela antes de obtener su certificación. No fue sino hasta después que se unió al Ejército que comenzó a cuestionar la religión, decidiendo eventualmente que no opdía seguir ninguna fe.

Pero tenía miedo cómo se vería ante otros soldados.

“Estaba apenado de decir que era ateo”, dijo Hall.

Eventualmente salió en Irak en el 2007, mientras estaba bajo fuego. Hall era quien manejaba la ametralladora en un Hummer, y recibió varias balas en su escudo de protección. Después del hecho, su comandante le preguntó si creía en dios, dijo Hall.

“Yo dije, ‘No, pero creo en el Plexiglass’”, dijo Hall. “Yo nunca he creído que voy a ir a un lugar feliz. Solo obtienes una vida. Cuando muera, seré comida de gusanos”.

El asunto se elevó cuando, de acuerdo a Hall, un oficial superior, el Mayor Freddy J. Welborn, lo amenazó con levantarle cargos por tratar de hacer una reunión de ateos en Irak. Welbor ha negado las acusasiones de Hall.

Hall dijo que ya estaba harto pero que temía no obtener apoyo de los superiores de Welborn. Entonces recurrió a Mikey Weinstein y la Fundación Militar de Libertad Religiosa.

Weinstein es el presidente de la fundación y un graduado de la Academia de la Fuerza Aérea. Él previamente había demandado a la Fuerza Aéra por actos que dijo imponían ilegalmente el Cristianismo en estudiantes de la academia, aunque el caso fue descartado. Le llama héroe a Hall.

“El (Norte)Americano común no tiene suficiente fuerza intestinal para decirle a alguien que se calle si está hablando en un cine”, dice Wienstein. “¿Sabes qué tan difícil es enfrentarse a tu cadena de mando? Esto no es el gerente en turno del Kentucky Fried Chicken.”

Hall estaba en Qatar cuando la demanda fue levantada el 18 de Septiembre en una corte federal en la Ciudad de Kansas, Kan. Otros soldados se enteraron de ella y comenzó a temer por su propia seguridad. Una vez, dijo Hall, un grupo de soldados lo siguienron, lo acosaron, pero ninguno hizo nada para detenerlo.

El Ejército le dijo que no podía protegerlo y lo envió de vuelta a Fort Riley. Asumió sus deberes con un batalló de policía militar. Cree que su promoción ha sargento ha sido bloqueada debido a su demanda, pero él es un lider de equipo responsable por dos soldados jóvenes enlistados.

Nadie en Fort Riley, en el Ejército, o el Departamento de Defensa, comentó sobre Hall o sobre la demanda. Cada uno emitió comunicados diciendo que la discriminación no será tolerada sin importar raza, religión, o sexo.

“El Departamento respeta (y es apoyado por su política) los derechos de los otros a tener sus propias creencias religiosas, incluyendo el derecho a no tener ninguna creencia”, dijo Eileen Lainez, una portavoz del Departamento de Defensa.

Las tres organizaciones dijeron que los sistemas existentes ayudan a los soldados “a tratar y resolver cualquier trato injusto percibido.”

El Teniente Coronel David Shurtleff, un Capellán en Fort Riley, declinó discutir el caso de Hall pero dijo que los capellanos acomodan todas las fes como mejor pueden. En muchos casos, los asuntos religiosos pueden solucionarse sin hacer peligrar las operaciones militares.

“Cuando estás en Afganistán y un IED explota un Hummer, no se le pregunta a un soldado herido sobre su fe, “dijo Shurtleff.

Hall dijo que disfruta ser un líder de equipo pero se le ha dicho que tener fe lo hará ser un mejor líder.

“Yo cuidaré de mis soldados. En ningún lugar dice que debo rezar con mis soldados, pero sí debo asegurarme que las necesidades religiosas de mis soldados se cumplan”, dijo.

“La religión trae consuelo a muchas personas”, dijo. Personalmente, yo no la quiero ni la necesito. Pero no voy a dejar abajo a alguien más por ella”.

Hall deja el Ejército en Abril de 2009. Le gustaría encontrar trabajo con el Servicio Nacional de Parques o la Agencia de Protección Ambiental - cualquier cosa al exterior.

“Espero que esto no me defina”, dijo Hall de su demanda. “Ya era hora que alguien dijera algo”.

Fuente: http://www.marinecorpstimes.com/news/2008/04/SATURDAYaparmyatheist_42608w/
By John Milburn - The Associated Press
Posted : Saturday Apr 26, 2008 13:50:13 EDT
Traducción: Lalo Márquez

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¿Tiene Dios su centro en el cerebro? »

Los años finales del siglo XX y estos primeros del XXI están abriendo un campo nuevo tanto a la teología como a la llamada «ateología»: ¿estamos programados o no, bien genética o cerebralmente, para creer en Dios?

Los años finales del siglo XX y estos primeros del XXI están abriendo un campo nuevo tanto a la teología como a la llamada «ateología». Se trata de responder a la cuestión si estamos programados o no, bien desde nuestros genes, bien desde nuestros centros cerebrales, para la creencia auténtica o ilusoria en Dios. La prestigiosa revista francesa Le Monde des Religions dedica en su número de los meses de enero y febrero últimos a esta apasionante pregunta, bajo la autorizada firma de Joeelyn Morisson.

El especialista en genética Dean Hamer habla de un «gen de Dios» en nuestro ADN. El estadounidense Andrew Newberg, célebre investigador de los diversos centros cerebrales, ha introducido el nombre de una nueva disciplina que llama «neuroteología». En 2001 publicaba un libro que causó sensación titulado Por qué Dios no va a desaparecer y últimamente otro que lleva el nombre de Born to Believe (en español, Nacidos para creer). El profesor canadiense Michael Persinger ha ideado el llamado «casco de Dios» que ha permitido, según él, vivir una experiencia espiritual a un 80% de los investigados. Ese casco de Persinger estimularía un supuesto centro o punto de Dios de nuestro cerebro.

El mencionado Andrew Newberg ha sometido a una experiencia neuroteológica a un grupo voluntario de monjes budistas durante su meditación «zen» y observado las alteraciones reales concomitantes que se producían en los cerebros de estos monjes que afirmaban sentirse en fusión con el «Todo» trascendiendo lo somático y superando los límites del espacio y del tiempo. Después Newberg ha extendido su investigación cerebral a un grupo de religiosas franciscanas de vida contemplativa. Ellas afirmaban que en ese tiempo de la investigación sentían una proximidad intensa de lo divino en su interioridad. Otro neuroinvestigador canadiense llamado Mario Beauregard, de la universidad de Montreal, ha extendido por su parte la misma investigación del cerebro a quince carmelitas descalzas de estricta clausura. No le fue fácil conseguir la aquiescencia de las religiosas para poner sus cerebros en conexión con un dispositivo de resonancia magnética.

Todo el mundo se interroga sobre las conclusiones de tipo trascendente que se derivarían de los tales experimentos neurológicos que han provocado el alborozo de ateos militantes que creen confirmada su tesis de que Dios no es otra cosa que una colosal ilusión de nuestro cerebro con una existencia meramente virtual.

Y a la vez el terror de numerosos creyentes que verían reducida su fe a un mero espejismo. ¿Estamos programados en verdad -se pregunta uno- para creer en Dios en consonancia con lo que es en el fondo nuestra condición humana que es, en frase de Kierkegaard, «existencia ante Dios y para Dios»? O, como se ha dicho arriba, la existencia de un ser trascendente que llamamos Dios no es otra cosa que una simple alucinación de nuestro cerebro?

Tanto Newberg como Beauregard nos previenen contra la tentación de traspasar los límites del campo reservado a la ciencia experimental e irrumpir en el terreno de la filosofía y de la mística. Decir si Dios existe o no, no es cosa de los científicos. Ambos están de acuerdo en que su investigación se ciñe a lo que es verificable con el instrumental que proporciona la ciencia. Y ambos confiesan con gran honradez que su «investigación» no permite ni confirmar ni debilitar la realidad trascendente de Dios». «Si yo miro, dice Newberg, en el escáner el cerebro de una persona que está contemplando un pastel de manzana, puedo decir qué modificaciones están sucediendo en él, pero no puedo afirmar si hay o no ante esa persona un pastel de manzana».

Sin embargo, Beauregard añade por su parte que habría que superar un paradigma materialista organizador de las investigaciones basado en el prejuicio de que la conciencia no es otra cosa que un epifenómeno de la materia, y pasar a otro que se basa en la primacía de la mente frente a las modificaciones y estados cerebrales.

A lo que se viene a añadir que tanto los monjes del budismo «zen», como las religiosas contemplativas franciscanas y carmelitas afirman sin dudar que la realidad que ellos experimentan en su meditación es para ellos lo más real, mucho más real que los simples entes materiales. La autora del artículo, Jocelyn Morrison, termina así su estudio: «Decididamente, a pesar de que debamos ser cautos a la hora de interpretar las investigaciones sin que las hagamos decir más de lo que dicen, sin embargo es cierto que el cerebro no ha cesado de apasionar nuestra curiosidad».

Fuente: DiarioVasco.com.

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