Mientras la costumbre de hacer regalos procede del Imperio Romano, la rivalidad entre el árbol y el belén navideño se inició en el siglo XVI como materialización del desencuentro entre los protestantes y la Contrarreforma.Las fiestas y celebraciones como la Navidad o la llegada de Papá Noel se pueden aislar del hecho religioso, circunscrito a la misa del Gallo y a la oración familiar. Las festividades de Navidad y Epifanía, junto a Todos los Santos, forman parte de las celebraciones con fecha fija del calendario cristiano. Pero lo cierto es que no existen fiestas estrictamente cristianas, ya que, al menos en su origen, en su mayor parte proceden de ritos paganos, según un documento del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) realizado en colaboración con el antropólogo Manuel Mandianes.
Durante mucho tiempo, la fiesta cristiana por antonomasia, casi la única, fue la Pascua, que duraba 40 días. La Navidad empezó a tomar forma en el calendario cristiano a partir del siglo IV. En concreto, la Ascensión y la Natividad comenzaron a celebrarse en Roma hacia el año 330 d.C. En un principio, la Navidad y la Epifanía eran una misma fiesta; sólo a finales del siglo IV y comienzos del V se separaron. Occidente celebraba la Navidad y Oriente hacia lo propio con la Epifanía.
El CSIC recuerda que la fecha del nacimiento de Jesús no se conoce con exactitud y los datos existentes son contradictorios. Un viejo mito oriental dice que Mitra, dios protector del orden cósmico y de la justicia humana, que garantizaba los tratados de paz, salió de su roca un 25 de diciembre para arrancar a los hombres de las garras del mal, y añade que unos pastores asistieron a su nacimiento. Más tarde, bajo la influencia de Babilonia, este mismo dios aparece como enviado del Sol con la misión de crear vida en la Tierra.
La tradición cristiana incorporó la fecha del 25 de diciembre para alejar a los fieles de las celebraciones idolátricas y paganas del Natalis Solis Invicti en un periodo de paganismo decadente, en el que el culto al Sol estaba muy en boga. La Iglesia sitúo así el nacimiento de Jesús en el momento del renacimiento del Sol, en el solsticio de invierno.
Árbol “versus” belén
La rivalidad entre el árbol y el belén navideño se inició en el siglo XVI, como materialización del desencuentro entre los protestantes y la Contrarreforma. La Iglesia llevaba por entonces varios siglos representando con figuras el nacimiento del Mesías y la adoración de los Reyes Magos, mientras que del primer árbol de Navidad del que se tiene conocimiento se ubica en Alsacia, en el siglo XV.
La reforma de Lutero, en el siglo XVI, luchó contra los belenes, en su intento de evitar cualquier forma de idolatría, e impuso el árbol en los países de influencia protestante. El árbol, sin idolatrar figuras, mantenía una simbología religiosa, basada en la Biblia. La reacción de las iglesias católicas para popularizar los nacimientos frente al reformista árbol fue modernizarlos; poco a poco los belenes ofrecieron una representación más realista de los hechos y de las personas. Así se llenaron de figuras laicas, los pastores, que representaban todo tipo de oficios y trabajos.
De Nicolás a Papá Noel
La figura actual de Papá Noel se inspira en un sacerdote cristiano de origen griego llamado Nicolás, que vivió en el siglo IV en Anatolia. Nicolás se convirtió en una de las personas más veneradas por los cristianos de la Edad Media. Hijo de una familia acomodada, quedó huérfano por culpa de la peste. Conmovido por la situación que vivía su ciudad por culpa de la enfermedad, repartió sus bienes entre los necesitados. Más tarde partió a Mira y se ordenó sacerdote. Con el tiempo fue santo patrón de Grecia, Turquía y Rusia.
La transformación de San Nicolás en Santa Claus se produjo alrededor del año 1624. Cuando los inmigrantes holandeses fundaron la ciudad de Nueva Amsterdam, actual Nueva York, llevaron consigo sus costumbres y mitos, entre ellos el de Sinterklaas, su patrono. En 1809 el escritor Washington Irving escribió una sátira en la que transformó el nombre de este santo holandés en función de su pronunciación angloparlante: Santa Claus.
A mediados del siglo XIX, la figura estadounidense de Santa Claus se exportó a Inglaterra, y de allí pasó a Francia, donde se unificó con Bonhomme Noel, un personaje que vestía de blanco con vivos dorados y que compartía parecido físico con la descripción tradicional de Santa Claus. De la unión de estos dos seres parte la actual figura de Papá Noel, cuyo aspecto definitivo fue diseñado en 1931 por una conocida marca de bebidas refrescantes.
La costumbre de repartir regalos a los niños por Navidad aparece ya en la antiguedad. Roma dedicaba en diciembre fiestas a Saturno (Crono para los griegos), al final de las cuales los niños recibían obsequios. Los niños europeos siguieron recibiendo regalos en épocas posteriores, procedentes de muy distintos personajes.
Con el tiempo, San Nicolás reemplazó a la mayoría de estos personajes paganos. Desde 1822, la visita de Papá Noel se escenifica la víspera de la Navidad . Su instauración tuvo mucho éxito en EE UU desde el comienzo porque satisfacía una necesidad de la sociedad estadounidense, ya que proporcionaba regalos por igual a niños laicos, protestantes, judíos u ortodoxos. Con independencia de su origen religioso, en la actualidad es un símbolo pagano aceptado en todo el mundo.
Fuente: http://www.heraldo.es/heraldo.html?noticia=187021